jueves, 16 de noviembre de 2017

RECIBIMOS: ESTADO ASESINO (ZINE ANÓNIMO)

«Estado Asesino es un vómito. Una urgencia.
Éstas compilaciones nacen de la desesperación.
Todo lo que aquí encuentres, no está puesto en su lugar por casualidad, sino por causalidad.
Esta contra-información no pretende mostrarse como la verdad o el camino correcto.
Dedicado al e$tado terrorista y a todxs lxs que día a día, ya sea conscientes o inconscientes, haciendo o no… afirman el poder de ésta maquinaria de muerte.
Lxs desprecio.»

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Contenido:
- Resumen La Oveja Negra N°50
- Fragmentos sueltos de "Kutralwe" -herramientas para las luchas-
- Carta de Marcelo Villarroel Sepúlveda al compañero anarquista Santiago Maldonado.


Anteriormente desde Fractales Ediciones D.I.Y. (Buenos Aires, región argentina) también editaron la revista Praxis nro.1 donde entre sus artículos pueden encontrarse palabras publciadas en nuestro boletín. También disponible para descargar, en su blog: http://fractalesedicionesdiy.blogspot.com.ar/2017/10/praxis.html

domingo, 22 de octubre de 2017

PANFLETO POR SANTIAGO MALDONADO

AHORA YA SOS PARTE DE LA TIERRA A LA QUE TANTO AMABAS

Tristes son las horas que estamos viviendo. Ayer 20 de octubre Sergio Maldonado confirmó  lo que tanto temíamos. El cuerpo plantado por la Gendarmería en el rio Chubut es el compañero Santiago Maldonado.

Gendarmería es responsable. El Estado es responsable. Porque fueron ellos los que se lo llevaron del territorio rebelde de Cushamen el primero de agosto.

Santiago Maldonado ya no es un desaparecido, ahora es un asesinado. Pero no tenemos que olvidarnos nunca de lo más importante. A Santiago Maldonado lo mataron por luchar, por ser solidario, por enfrentar a Gendarmería al lado de los weichafes (guerreros) del MAP, el Movimiento Mapuche Autónomo del Puel Mapu, exigiendo la libertad de Facundo Jones Huala.

A Santiago Maldonado lo mató la propiedad privada. No conforme con desaparecerlo y matarlo, quisieron y aun intentan tergiversar su figura. Y muchos quienes dicen honrar su memoria también.

Hay que tenerlo siempre en nuestros corazones como un luchador, como alguien que intentó al lado de otros cambiar esta sociedad de mierda donde prima la mercancía por sobre la vida.

Nuestro mejor homenaje será seguir luchando, seguir desafiando al Estado y al Capital como lo hacía él. Santiago Maldonado el que peleó en las barricadas de Chiloé, defendiendo el mar. Santiago Maldonado el que luchó por la inmensa tierra sureña.

Cada vez que el fuerte viento patagónico sople, el estará allí. Cada vez que los rebeldes del mundo intenten tomar el cielo por asalto, el estará allí. Descansa compañero, el mar, la tierra y los bosques por la que diste la vida te estan esperando para cobijarte.


Repartido en las calles de Rosario, 21 de octubre de 2017.

martes, 26 de septiembre de 2017

SOLIDARIDAD ES SEGUIR LUCHANDO

Celebramos que aún exista un “nosotros” a contracorriente del individualismo competitivo reinante. Un “nosotros” de explotados que se rebelan y luchan con lo que tienen a su alcance, y que hacen posible que hoy sean 50 los números editados del boletín La Oveja Negra. Es de gran satisfacción y queremos compartirlo con los nuestros.
Incluimos algunas palabras en las que se condensa la aspiración de este proyecto. Se trata de extractos de la presentación a nuestro libro La Oveja Negra, selección de textos. Febrero de 2012 – Agosto 2015. Lazo Ediciones.

¿Qué sentido podría tener reflexionar sobre este mundo si no es para cambiarlo? Conmocionar el mundo con el solo acto del pensamiento es imposible. (…) La Oveja Negra no es una tribuna de opiniones o una vidriera donde cada uno pueda mostrar su individualidad. En estos tiempos en los que se publicita y se convence de que lo mejor es que cada satisfacción sea resuelta individualmente, en los que se promociona la competencia y el destacar sobre los demás, nosotros estamos por lo contrario. Logramos una homogeneidad de posiciones revolucionarias y una misma intencionalidad. Esto no se logra simplemente en las reuniones para la confección de un periódico, pero, sin duda, ponerse juntos con empeño en un mismo proyecto colabora mucho con ello. (…) Otra satisfacción compartida es poder mantener la constancia en la periodicidad del boletín. Al comienzo lo realizábamos cada dos meses y luego sentimos necesario hacerlo una vez al mes, al notar que teníamos más cuestiones para compartir y que ya no entraban en una sola hoja (tampoco queríamos transformar la publicación en una revista). La Oveja Negra es gratuita pero esto no significa que no cueste dinero hacerla. Sin embargo, el financiamiento del proyecto no puede volverse un fin en sí mismo, ni tampoco un obstáculo para su realización. Encontramos que la manera más simple de hacerlo es aportando entre los editores y entre personas interesadas que colaboran cuando pueden. En muchos casos son las mismas personas las que se llevan algunas copias para difundir en los lugares que frecuentan, a sus amigos, conocidos; así como otros las imprimen por sus propios medios, incluso en otras ciudades y países. Compañeros desconocidos de otras regiones del mundo han traducido textos de La Oveja Negra al griego, al italiano, al francés, al inglés o al alemán, poniéndolos a circular por la web. El internacionalismo es para nosotros esencial, y no nos referimos solo a compartir con compañeros de otras regiones, sino a pensarnos y a actuar como una expresión mundial desde el primer momento, como parte de una misma clase, con las mismas necesidades. Desde siempre los revolucionarios hemos afirmado la necesidad de trascender las fronteras, formales o informales, que impone el Capital. Esto debe verse reflejado en cada uno de nuestros actos. Un proyecto de estas características está al alcance de cualquiera que se proponga hacerlo, se trata de tener constancia y esforzarse lo necesario. Sin ser un profesional de cada especialidad, ni aprendiéndolo en la universidad, se puede escribir, corregir, diagramar, ilustrar, imprimir y distribuir.

UNA EXPERIENCIA DE LUCHA AUTÓNOMA EN ROSARIO
Vivimos días de bronca y dolor. Caminamos, saltamos, gritamos, lloramos, y encontramos en la lucha el único modo de mantenernos de pie. Apoyando y apoyándonos en la acción contagiosa de los mapuche rebeldes en el sur.

Para este número teníamos pensada una edición especial por cumplirse 50 números del boletín, donde tratáramos varios temas, pero la urgencia nos exige aportar sobre la lucha social en esta región del globo. Con este fin queremos compartir el ejemplo de lo realizado en Rosario, sin por ello ponernos como ejemplo. Este nuevo número, estrechamente ligado con el anterior, es parte de una continuidad de diversas acciones que fueron realizadas colectivamente.

Para nosotros no se trató de un tema “novedoso” porque apareció en los medios y al cual nos acoplamos para aprovechar la situación, sino que se trató simplemente de mantener una coherencia y una continuidad, con respecto a Santiago, a la comunidad de Cushamen y a nosotros mismos.

En 2016 fueron realizadas diversas actividades callejeras y de difusión en solidaridad con las lof en resistencia de Cushamen, comunidades mapuche en conflicto que desde marzo de 2015 están en proceso de recuperación territorial efectiva al magnate Luciano Benetton, 1.000 hectáreas, sobre las 900 mil que posee.

En junio de ese año, fue detenido el lonko weichafe Facundo Jones Huala, que enfrentaba por entonces su primer proceso, por el cual estuvo preso durante tres meses. El 27 de junio de 2017 fue detenido por segunda vez. Se realizó en ese entonces una jornada de difusión, el 14 de julio, poco después de su encarcelamiento.

En el lapso de tiempo hasta la fecha, el contacto humano y el impulso solidario fueron tomando una fuerza colectiva mayor, gracias a la actividad permanente. Esta actividad grupal hoy motiva el hecho de escribir estas palabras. Con el objetivo de dar un testimonio a los sectores y revolucionarios y a todos aquellos que se solidarizan con la causa mapuche y ante la posterior desaparición forzada de Santiago Maldonado. Instando a más compañeros y compañeras a comprometerse con la situación de la comunidad mapuche pero, ante todo, a comprometerse con una transformación radical de la sociedad, en la localidad donde se encuentren.

A la semana de la desaparición del compañero Santiago se hizo un corte de calle en una zona céntrica, con ruido y volantes. A las dos semanas se concentró frente a un destacamento de Gendarmería Nacional para escrachar a los responsables inmediatos de este atropello estatal. El 1 de septiembre, a un mes de la desaparición, se convocó a una manifestación autónoma que concluyó en la Bolsa de Comercio, donde hablamos y leímos un escrito de Santiago.(1) Mientras tanto, todos los días, se pegaban afiches, stickers, se dejaban volantes, pintadas, se iba a distintas radios y se conversaba sobre el tema donde se podía. Además, fueron impulsadas y preparadas jornadas de difusión y reflexión en esta y otras ciudades, circulando a su vez el número anterior de este boletín que también fue difundido en otras partes del mundo. A partir de esos artículos y panfletos se realizó un video titulado ¡Con los rebeldes siempre!, recopilando distintos registros, sobre todo de compañeros en el lugar y fragmentos de los compas de Inchiñ comunicación mapuche.

La invitación es a movilizarse y reflexionar, extraer lecciones de lo que pasa, conocer otras luchas, de otros tiempos y otros lugares. Excediendo lo individual, las miserias politiqueras y los oportunismos de todo tipo. No se trata simplemente de “llevar la teoría a la práctica” como suelen decir los que quieren pensar por nosotros. Se trata de una práctica indivisible. La misma teoría revolucionaria existe gracias a las prácticas revolucionarias del proletariado. Entonces así como debemos desbordar lo teórico, debemos extraer lecciones teóricas de nuestras prácticas.
Claro que nos entusiasmamos y en esa pasión a veces queremos todo inmediatamente, pero así como no se puede expresar todo en cada gesto, palabra o acción, tampoco se puede solucionar todo en una manifestación, en un debate o en un corte de calle. Esto requiere compromiso y permanencia, pensándonos históricamente, con los rebeldes de todas partes, que nos precedieron y a quienes precederemos nosotros.

Nota: 
1. Por su parte, la marcha mayoritaria concluyó en silencio y en el Monumento a la bandera ¡símbolo máximo del genocidio del pueblo mapuche! Y cagándose en las ideas y la práctica del compañero. 

A SANTIAGO LO SECUESTRARON LUCHANDO
Aunque les pese a los inquisidores que critican a los encapuchados que cortan calles y rutas o tiran piedras, la última vez que se lo vio al compañero, se encontraba encapuchado, cortando una ruta y dispuesto a defenderse del ataque de las fuerzas de seguridad del Capital con los medios que tenía a su alcance.

«Grupos minoritarios que quieren imponerse a través de la violencia» es una definición que acertadamente podría emplearse hacia los mismos agentes del Estado. Sin embargo, es más frecuente oírla para criminalizar, demonizar o caricaturizar los medios de lucha que desarrolla la clase explotada hace siglos.

Claro que existen infiltrados, han existido y seguirán existiendo en todos los gobiernos. Los hemos visto, hemos visto sus fotografías, pero de ahí a otorgarles todo accionar violento hay un abismo. Estas simplificaciones que apuntan a golpear al gobierno en realidad le hacen juego a la pasividad reinante. Pensemos un diciembre del 2001 con este imaginario que se viene imponiendo sobre los encapuchados, los disturbios y los violentos. Es el imaginario que está legitimando la próxima represión, donde el Estado toma coraje para tirarnos con balas de goma o hasta desaparecer a un compañero.

Entendemos que uno de los más importantes mensajes de la comunidad mapuche y del compañero Facundo desde la cárcel es justamente lo siguiente: que se puede hablar de anticapitalismo, que se puede hablar de revolución. Y que consecuentemente, se puede accionar en ese sentido. Ello no significa que la violencia sea un signo de radicalidad (de ir a la raíz como la palabra lo indica), cualquiera puede emplearla.

La desaparición de Santiago, la cárcel de Facundo y la represión al movimiento mapuche son parte de una totalidad, de un conflicto violento, histórico y social que excede a los mapuche, un conflicto entre la vida y el capitalismo, imposible de ser resuelto al corto o mediano plazo.

No se puede rechazar la violencia del Estado y luego esperar su respuesta pacífica. Ningún Estado puede satisfacer las necesidades de los explotados, porque Estado significa violencia, enmascarada si es posible, pero si es preciso, franca y descarada. (2)
Nota: 
2. ¡Destruyamos al Estado!, publicado el 1ro de mayo de 2016 

FUERA Y CONTRA EL REFORMISMO
En el movimiento social existe una táctica históricamente contrapuesta a la revolución: el reformismo. Re–formar: re hacer la forma conservando el contenido.

La lucha consecuente de los guerreros del Movimiento Mapuche Autónomo del Puelmapu (MAP), despierta la simpatía de amplios sectores anticapitalistas y revolucionarios. Así como también, sacudió el aletargado transitar de diversos sectores sociales, políticos y sindicales. Muchos de ellos en plena campaña electoral.

Es de notar, que la represión sufrida cotidianamente por las comunidades mapuche en el sur, la prisión de Facundo Jones Huala, y sobre todo, el profundo contenido social del MAP, está en el mismo o peor grado de desconocimiento y tergiversación que antes de la desaparición del compañero Santiago Maldonado.

A su vez, Santiago obtuvo una triste popularidad a costa de ser digerido y luego utilizado por el mundo político. Hoy todos hablamos de Santiago, pero hablamos de personas distintas. Sus compañeros no reivindicamos al desaparecido, sino al sonriente luchador.

Se golpean el pecho y claman por más democracia y Estado, que es lo que desapareció a Santiago y lo que mantiene preso a Facundo.

El reformismo critica al gobierno, confiando en e impulsando una nueva administración de la miseria reinante. Salen a pedir la renuncia de la ministra de seguridad Patricia Bullrich o hasta del presidente Mauricio Macri, porque no ven un problema en sus funciones sino en las personasEsta es la lógica de la clase dominante, que intenta establecer una serie de reivindicaciones fácilmente canalizables que imposibilitan ir más lejos en la lucha.

Toda lucha parte de una necesidad, y toda necesidad contiene su reivindicación y su reforma. La revolución es justamente la generalización de todas las reivindicaciones, buscando la raíz de nuestros problemas. La lucha en defensa de la tierra no puede ser reducida a «una lucha contra la extranjerización de la tierra». No se trata de un problema de propietarios sino de la propiedad privada misma.

Entendemos que no se pueden separar las necesidades humanas inmediatas de la necesidad humana de revolución, o sea, si se separa lo que se necesita ahora (tierra, alimentos) de lo que también se necesita ahora (combatir la propiedad privada y el Estado) es porque los políticos y los sindicalistas transforman nuestras reivindicaciones en reformas. En resumen, la Revolución Social por la que bregamos es la generalización de todas las luchas y reivindicaciones que llevamos a cabo los proletarios. (3)

Nota:
3. ¡Viva la revolución social!, publicado el 1ro de mayo de 2015

AUTONOMÍA Y AUTOORGANIZACIÓN
Para la lucha alentamos la organización de clase y por tanto autónoma de las expresiones burguesas. En oposición desde los hechos mismos a las organizaciones sindicales, democratistas, de derechos humanos, a quienes reconocemos como agentes del orden capitalista. No criticamos su dirigencia, su burocracia o sus personalismos. Criticamos en la práctica su función social objetiva: reprimir a los explotados que se rebelan. Sí, reprimir, se puede reprimir con balas y palos así como también preventivamente: desfigurando los intereses propios y reemplazándolos por necesidades de la economía, del Estado, disuadiendo para encorsetar la lucha entre urnas y leyes, boicoteando los proyectos revolucionarios, metiendo miedo y partiendo desde la victimización permanente.

Incluso en el grado de minoría en que nos encontramos los revolucionarios, los anticapitalistas, consideramos que dejar pasar estas políticas sería festejar los golpes sufridos en el pasado por distintos compañeros y por nosotros mismos, así como también anular el contenido revolucionario de las acciones futuras. Nuestros métodos de lucha hoy determinan los de mañana.

Es preciso combatir el grado de complicidad y complacencia actual, así como la confusión generalizada y la reforma. Nada nos obliga a pedir ayuda y apoyo a los calculadores políticos, que solo buscan publicitarse. Nada nos une, porque tenemos horizontes de vida muy diferentes: gestionar el capitalismo o destruirlo, esa es la cuestión.

Hay que evitar la integración a las alternativas burguesas así como a los híbridos interclasistas y multisectoriales, que en nombre de una pretendida unidad solo buscan mantener la sociedad capitalista.

Es necesario continuar apelando a la unidad de las expresiones revolucionarias en lucha de nuestra clase, y esto necesariamente se opone a los llamados de la izquierda que buscan dividirnos y callarnos. La idea de que la multiplicidad de voces es algo bueno para la lucha se demuestra totalmente ilusa cuando las acciones y consignas radicalizadas son calladas, ninguneadas o criticadas sistemáticamente.

Nos suelen decir que somos débiles porque estamos divididos, pero es al revés: estamos divididos porque somos débiles. Débiles como clase, que por no dotarnos de una perspectiva revolucionaria propia aceptamos las opciones burguesas y por no construir nuestras propias maneras de organizarnos terminamos sumándonos al carro de la derrota de los oportunistas ya conocidos.

Muchos, así como Santiago, asumiendo este rechazo nos solidarizamos con una lucha completamente por fuera de partidos y sindicatos, una lucha por conseguir directamente lo que se necesita: la tierra para vivir, el aire, el agua, la comunidad entre seres humanos.

Por eso, frente a la represión hay que generar vínculos solidarios y redes de comunicación entre cercanos. Estimular el intercambio constante de experiencias combativas, y la consolidación teórica y organizativa. La teoría revolucionaria encuentra su sentido en función de la acción revolucionaria.

POR LA RADICALIZACIÓN DE LA CONFLICTIVIDAD SOCIAL EXISTENTE
El caso de Santiago y de la represión a la comunidad mapuche es una muestra de que el problema no es el gobierno de turno, el problema es la explotación capitalista. Los burgueses y sus servidores reafirman que la ganancia vale más que la vida en cada desaparición, amenaza y encarcelamiento, cuando cercan la tierra y nos contaminan, cuando defienden a las mercancías frente a los seres humanos. Nosotros, la clase explotada y oprimida del mundo, por el contrario en cada resistencia a su mundo invertido afirmamos todo lo contrario.

El conflicto entre la humanidad y el capitalismo no tiene una salida a corto o mediano plazo. Y es una muestra de la falta de soluciones que se encuentran en las estructuras legales del Estado. También lo es de la carencia de perspectiva revolucionaria a gran escala, y de la larga lista de obstáculos que supone asumir una perspectiva contrapuesta a los intereses de la clase dominante. A saber, la preservación de sus privilegios y poderío a toda costa, sacrificando los intereses de los explotados, su salud y su existencia misma, de ser necesario.

Esto no va a ser solucionado por una minoría por revolucionaria que sea, ni de la noche a la mañana. La realidad social de la clase explotada solo puede ser transformada por su propia acción directa y movilización permanente.

Radicalizar es, como decíamos, ir a la raíz, profundizar, reapropiarnos de nuestra historia, comenzar nuevos movimientos, porque no es algo espontáneo que sucederá indefectiblemente.

La mejor manera de solidarizarnos con Santiago y con el pueblo mapuche en resistencia es seguir luchando.

LOS MAPUCHE NO SON CHILENOS NI ARGENTINOS, NOSOTROS TAMPOCO...

Frente a los numerosos ataques racistas y xenófobos que afirman que «los mapuche son chilenos» e incluso que «mataron a los tehuelche que, esos sí, son argentinos», basta recordar no solo que ambos pueblos se encuentran a ambos lados de la cordillera, ¡sino que son preexistentes a la conformación de los Estados chileno y argentino! Y que ambos Estados intentaron aniquilarlos, de eso se trató la denominada Conquista del desierto realizada por la República Argentina entre 1878 y 1885 y la anterior Pacificación de la Araucanía del otro lado de la cordillera (1861–1883).

Afín a los tiempos actuales, donde las peores aberraciones deben hacerse con un lindo discurso, desde hace años se insiste en usar la categoría de "pueblos originarios" para referirse a los grupos humanos que habitan este continente desde antes de la llegada de los españoles. Creen los especialistas que es mejor que llamarles salvajes, indios, aborígenes, indígenas... aunque el genocidio siga existiendo.(1)

Nosotros que no somos mapuche, sino nietos de inmigrantes de cualquier rincón del planeta, mestizos, mezcla de inmigrantes e indios, nos preguntamos qué somos. La nacionalidad escrita en nuestras identificaciones es una imposición entre tantas otras. Tristemente hemos naturalizado tanto el modo de vida que llevamos como asalariados que nos olvidamos que también somos desposeídos, que nuestros ancestros fueron separados de sus tierras, de sus formas de vida y de producir, que fueron llevados a ciudades y barrios marginales para cubrir las necesidades de la vida mercantil. No encontramos una raíz étnica y una cosmovisión común que nos una con nuestros antepasados y con nuestro mundo natural, como la encuentran nuestros hermanos mapuche. Lo que sí nos une, sin embargo, es ese pasado de desposes ión y la certeza de que la humanidad precedió al Estado y al dinero, a la propiedad privada y la avaricia. Esas son nuestras raíces y es la razón que nos empuja a luchar por algo distinto.

En Estados Unidos, en Cuba, en Argentina, en Suecia, en Venezuela o en Irak, hay explotadores y hay explotados, hay opresores y hay oprimidos. Nuestra clase, la de los desposeídos, resiste y se enfrenta en todas partes contra el mismo enemigo, el Capital, el Estado, que ha logrado expandirse y dominar todos los territorios. Lo único que nos queda, si queremos destruir las condiciones de su existencia, es aunar nuestras luchas como proletarios y proletarias en todo el mundo, ser una clase mundial en lucha. O sea, asumir estas luchas particulares como una lucha internacionalista, no tan solo solidarizándonos con los oprimidos de otras regiones sino asumiendo que su lucha es la nuestra, luchando desde donde estamos, en “nuestras” ciudades, en “nuestro” país, contra “nuestro” Estado, contra “nuestra” burguesía.(2)

Ya lo han dicho antes que nosotros: «El proletariado no tiene patria» y nunca la tuvo.» La patria es la organización que se dieron ricos y opresores en sus competencias, ellos crearon Naciones y Estados a costa de miles y miles de vidas proletarias que sucumbieron en trincheras, campos de trabajo, defendiendo fronteras que no eran las suyas. La patria no es más que la excusa para separarnos y oponernos como oprimidos, para que trabajemos para ellos y no logremos una comunidad de intereses, de deseos, de lucha. ¿Por qué? Porque eso nos hace peligrosos, porque nosotros fuimos, somos y seremos muchos más, y los defensores del Capital hacen todo lo posible para que no nos enteremos.

A TODOS NOS ROBARON LAS TIERRAS, A LOS MAPUCHE TAMBIÉN

Podemos ir más atrás en el tiempo y corroborar cómo desde hace más de 500 años muchos pueblos vienen combatiendo y sobreviviendo a la desposesión.

El 12 de octubre no representa el “encuentro de dos mundos”: ese fue el día en que comenzó una de las más atroces guerras. En términos generales se produjo en América una destrucción poblacional de un 90 por ciento, es decir, la pérdida de aproximadamente 70 millones de seres humanos (y esto sin contar los esclavos extirpados de África)

Tampoco es cierto que el mal llamado “descubrimiento” (el ser humano de hecho llegó a este continente hace, por lo menos, 15 mil años) haya sido un acontecimiento casual. Fue más bien la culminación de un proceso acumulativo de experiencias de exploración y conquista y de perfeccionamientos tecnológicos que se dieron en los años previos a la colonización, en algunos países de Europa, especialmente en Portugal y España.

En esos momentos, las distintas regiones europeas comenzaban ya a especializarse en la producción para el comercio a larga distancia, los mercaderes se constituían en la figura clave del período en que la producción para el intercambio comenzaba a generalizarse, cada vez más desligada de las necesidades directas.

Fue en este escenario de acumulación primitiva u originaria del Capital, que Colón concretó su expedición con el objetivo de llegar a China por el camino occidental “directo”.

Pero las necesidades del mercado mundial de expandirse no sólo empujaron a la colonización y búsqueda de nuevos territorios para explotar. En Europa se implementó, por distintos medios, la privatización de la tierra, expulsión de inquilinos, aumento de las rentas e incremento de los impuestos por parte del Estado, lo que produjo el endeudamiento y la venta de tierras que se fueron acumulando en pocas manos. Los precios de los alimentos, que durante dos siglos habían permanecido estancados, comenzaron a aumentar. A este fenómeno “inflacionario” se le llamó La Revolución de los Precios, debido a sus devastadoras consecuencias sociales, y fue atribuido a la llegada del oro y la plata de América.

A su vez, es revelador saber que la mayor parte del oro acabó en templos en la India, y la abrumadora mayoría de la plata fue enviada a China. De hecho, Europa había exportado oro y plata a oriente desde tiempos de Roma. Los primeros años de expansión europea fueron en gran medida producto de la necesidad de nuevas fuentes de oro y plata con qué pagar los lujos orientales.

La historia del Capital y de las luchas contra su surgimiento y desarrollo nos demuestra su carácter mundial y destructivo desde sus inicios. Lejos está de ser un desarrollo natural de la especie; este sistema sólo pudo llegar a ser lo que es hoy gracias a la aniquilación y utilización de todas las diversas formas de vida y de vinculación con el mundo y entre humanos que existían en la Tierra y que se le opusieron como pudieron.

Otra vez, hacer memoria, nos recuerda que «el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza».(3)


Notas:
1. ¿Pueblos originarios?, La Oveja Negra nro.21, octubre de 2014
2. ¿Por qué internacionalistas?, La Oveja Negra nro.8, abril de 2013
3. La conquista de América y el desarrollo del mercado mundial, La Oveja Negra nro.21, octubre de 2014

PARA QUE NO LO DESAPAREZCAN NUEVAMENTE. TESTIMONIO ANÓNIMO SOBRE SANTIAGO MALDONADO

No soy amigo de Santiago Maldonado ni tengo una relación cercana con él. Su familia, sus amigos y compañeros mapuche de las Pu Lof ya han dado su testimonio sobre quién es él.

Mi relación con El Brujo, sobrenombre con el que lo conocí, se dió en un determinado momento en que nuestras rutas de viaje se cruzaron, y por unos pocos días fueron compartidas.

Solo quiero traer estos recuerdos para seguir dando una dimensión de quién era El Brujo.

Fueron pocos días, 3 o 4. Pero en esos momentos pudimos charlar bastante mientras nos dábamos maña para sobrevivir con poca plata.

Me lo presentó una persona en común, diciéndome: «Él viene de Chile», y pensé que era chileno. 

Nos pusimos a hablar y me contó que no, que venía de allí porque estaba viajando hacía un tiempo. Nuestras rutas habían sido más o menos las mismas, solo que él hacía ya varios meses que estaba viajando.

Charlamos sobre lo que él vivió en las barricadas en Chiloé, cuando en la isla se expandió la revuelta popular al llegar a las costas una marea roja de algas y veneno. Era la señal, las salmoneras habían asesinado el mar.

En el momento que lo conocí estaba cerca de la lucha mapuche. Me dijo que se sentía con suerte. Primero Chiloé y al cruzar la cordillera, Cushamen.

Así pasamos esa primera tarde comentando diferentes conflictos en defensa de la Tierra.
Recuerdo charlar sobre las publicaciones Sombras y Cizallas y Cuadernos de Negación.

Se notaba que la conexión con la naturaleza era algo que sentía mucho —era vegetariano, naturista e interesado en la Liberación Animal— y que lo enlazaba con su propia historia. Así me contó que era de 25 de Mayo (Pcia de Buenos Aires) y ahí nomás me aclaró que ese no era su nombre real, sino Wetel Mapu: lugar o tierra de las mulitas. Y que en un campo cercano había dado sus últimos malones Kalfucurá, a quien admiraba.

Un gesto que me conmovió: viajaba con una foto de su bisabuelo, un inmigrante portugués.

Santi había trabajado en una cosecha de aceitunas en Mendoza y no entendía por qué se sentía cómodo entre los olivares. Encontró una explicación en ese bisabuelo luso. Me decía también que la foto le hacía acordar a las imágenes de los anarquistas expropiadores de principios del siglo XX, también de saco, mostachos y sombrero. Con más ganas y ocurrencia que argumentos decía que a lo mejor su bisabuelo había sido uno de ellos.

Pasamos una tarde entera macheteando leña a orillas de un río, volviendo un poco a los tumbos con unos changos de supermercado que habíamos conseguido, repletos.

Mientras comíamos escuchamos un disco de hip hop que había grabado con un amigo de 25 de Mayo. Letras contundentes contra la Iglesia y la Normalidad. Recuerdo una que hablaba sobre saquear el “santo sudario”, y otra que afirmaba en el estribillo: ¡Sigo siendo punk!

No hubo despedida. Una mañana me fui. Santiago Maldonado pudo haber sido una de las tantas personas que se conocen viajando y de las que solo queda un recuerdo. Un tiempo después su cara fotocopiada, en banderas, en murales, recorre el mundo.

UN DESAPARECIDO INCÓMODO
De Santiago Maldonado dijeron y dicen muchas cosas. Y han hecho por él muchas otras que intentan desaparecerlo nuevamente. El Estado argentino tiró la tesis de que es un mapuche de RAM y un guerrillero fugado a Chile con un estricto entrenamiento en karate. La ex presidenta aprovechó para pegarle a sus contrincantes y hasta ofreció una misa por El Brujo. Los ciudadanos bienpensantes pero progresistas solo hablan de él como artesano, mochilero, hippie.

Y la izquierda bueno, qué decir... Levantó la bandera de Santiago solo para poder seguir agregando nombres a su lista de mártires y tener otra excusa para seguir llorando. No nos extrañemos que pinten la cara de Santiago al lado de la de Mao o el Che Guevara.

Hubo algo en lo que coincidieron todos. La teoría de los infiltrados. Los compañeros de Santiago, en El Bolsón, Buenos Aires o Montevideo (¿Conquistarán los mapuches Uruguay?) que salieron con capucha y piedras a la calle fueron rápidamente catalogados de esa manera. El gobierno los tildó de terroristas y la oposición de funcionarios del macrismo. A Santiago Maldonado seguramente alguna vez en la calle lo insultaron diciéndole «infiltrado tirapiedra.»

Cuando Lanata increpó a Facundo Jones Huala diciéndole que se presenten a elecciones o Nicolás Repetto se encapuchó frente a su hermano Fernando argumentando que a la gente normal le da miedo esas cosas, ¿no vemos allí el mismo discurso de derecha e izquierda para no salir nunca de los cánones que impone el Estado para luchar?

A Santiago Maldonado no lo desaparecieron por estar dando una misa, o por presentarse a elecciones. Estaba cortando una ruta junto a los hermanos mapuche en lucha. Y seguramente, como el me había dicho, se sentía afortunado de estar junto a ellos.

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Terrorista es el Estado!

MEMORIA: ESTANISLAO ZEBALLOS Y LA CONQUISTA DEL DESIERTO

En Rosario, ciudad chata y cuadrada, surgida para la exportación de granos, el día 27 de julio de 1854 en la esquina sudeste de las calles Comercio y Aduana, actuales Córdoba y Maipú, nacía Estanislao Severo Zeballos.

Fue uno de los principales ideólogos e impulsores de la Conquista del Desierto y de la teoría “mapuche indio chileno”. Vale decir además, es reconocido por ser un pionero científico en este país gracias a la cantidad de tumbas que profanó luego de ese genocidio.

Como dato de color desde 1916 y hasta la actualidad funciona en su antigua casona la sede de los mejores representantes de su repugnante clase: El Jockey Club.

El 4 de octubre de 1923 fallecía en Liverpool. «Jurista, diplomático, político, militar, periodista, catedrático, historiador, geógrafo, etnógrafo y novelista» rezaba un artículo del año pasado de un periódico local titulado «Estanislao Zeballos, un brillante rosarino».

En 1878 este tipo, de quien a lo sumo conocemos la calle que va de este a oeste de la ciudad, escribió el libro La conquista de quince mil leguas. Estudio sobre la traslación de la frontera sud de la República al Río Negro. Trasladar la frontera del país hasta el Río Negro obligaría a los mapuche a habitar las tierras que se encontraban al sur, junto a los tehuelches, a quienes no veían como enemigos. Como vemos, es un precursor de aquello tan actual de otorgarles nacionalidades extrañas a diferentes comunidades.

«Estamos en la cuestión fronteras como en el día de la partida: con un inmenso territorio al frente para conquistar y con otro más pequeño a retaguardia para defender, por medio de un sistema débil y desacreditado. No incumbe su responsabilidad a un hombre ni a un gobierno. Es la herencia recibida de la Madre Patria, que conservamos fielmente, a pesar de haberla hallado controvertida y de que nuestra corta bien que dolorosa experiencia la condena. Avanzar por medio de líneas artificiales y permanentes para ir conquistando zonas sucesivas: tal es el sistema español de frontera, reducido a su expresión más sencilla. Lo pone de manifiesto una ligera ojeada sobre el mapa de Buenos Aires. Los españoles marchaban previsora y firmemente, llevaban sus armas y la colonización al desierto, clavando la cruz y levantando la escuela al lado del fortín, como bases de la fundación de pueblos. Así, la mayor parte de nuestros centros de población rural, derivan de antiguas guardias, que ocupan en el mapa direcciones armónicas, formando líneas paralelas de Nor–Oeste a Sud–Este, rumbo general de la Conquista en su movimiento de avance tradicional sobre la pampa.» (La conquista de quince mil leguas, Capítulo I)

«El vasto territorio comprendido entre Choele–Choel y Carmen de Patagones es recorrido frecuentemente por los indios que van de la Pampa unas veces y de los valles orientales de los Andes las otras; pero una vez realizada la gloriosa batida en la llanura, acampadas en triunfo nuestras tropas sobre la margen del río Negro, sin enemigos a retaguardia, aquellos campos se verán libres de salvajes, y las estancias de argentinos y de ingleses que ya se acercan a Choele–Choel, prosperarán tranquilas y seguras, sirviendo de base a nuevos centros de población y de trabajo. (Capítulo III)

«Ofrezco, pues, al Gobierno la obra, de la cual puede hacer el uso que convenga a sus planes» escribía el autor al comienzo del libro. Julio Argentino Roca mandó a imprimir 500 ejemplares con fondos del Tesoro Nacional. Y le comunicó: «Pero sus patrióticos y desinteresados trabajos no deben detenerse aquí y no serán completados sino cuando Vd. haga la historia de esta cruzada, una de las más fecundas que habrá realizado el ejército argentino desde los tiempos heroicos de la Independencia, y la descripción científica de la vasta región que vamos á conquistar, demostrando al mismo tiempo la importancia económica que adquirirán los nuevos territorios cuando se derrame en su seno la inmigración que en busca de un suelo fértil y de un clima benigno, arriba á nuestras playas de todos los puntos del continente europeo.»

No lo decimos nosotros, lo dijeron los patrióticos invasores que destruyeron las vidas humanas y el territorio mediante la ciencia y el ejército al servicio de la economía.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Video: ¡Con los rebeldes siempre! (Septiembre 2017)


A partir de los artículos y panfletos publicados en nuestro boletín La Oveja Negra nro.49 realizamos este video titulado ¡Con los rebeldes siempre!

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!
¡Libertad a Facundo Jones Huala!
¡Terrorista es el Estado!

www.boletinlaovejanegra.blogspot.com